La belleza durante la dinastía Joseon: los secretos detrás del K-Beauty

La belleza durante la dinastía Joseon: los secretos detrás del K-Beauty - Sokobox

Cuando pensamos en K-Beauty, probablemente pensamos en sérums, ingredientes como el ginseng o el arroz, piel luminosa y rutinas de skincare de varios pasos. Pero muchas de las ideas que hoy asociamos con la belleza coreana tienen una historia mucho más larga.

 Para entenderlas, hay que viajar hasta la dinastía Joseon, que gobernó Corea entre 1392 y 1897, una época en la que el cuidado personal, el maquillaje, el cabello y los objetos utilizados para el arreglo cotidiano formaban parte de una cultura de belleza mucho más sofisticada de lo que podríamos imaginar.

Durante Joseon, la belleza no se entendía únicamente como una cuestión estética. La forma de arreglarse, peinarse y utilizar determinados cosméticos estaba relacionada con las costumbres, la ocasión y el contexto social.

En particular, dentro de la corte, la apariencia tenía una dimensión protocolar: el cabello, el rostro y la vestimenta debían presentarse de acuerdo con determinadas normas y ocasiones. Para las mujeres de la época, prepararse frente al espejo podía ser mucho más que un momento frente al tocador; era parte de un ritual cotidiano de arreglo personal.

La belleza del rostro durante Joseon

Los registros artísticos de la época permiten acercarnos a los ideales de belleza que predominaban durante los últimos siglos de Joseon. Un estudio académico que analizó 24 pinturas de belleza de finales de la dinastía encontró una representación recurrente de rostros suaves y redondeados, cejas delgadas y curvas, ojos alargados y labios pequeños. Más que un único estándar rígido, estas representaciones nos muestran cuáles eran algunos de los rasgos que los artistas asociaban con la belleza femenina de aquel período.

También existía una marcada preferencia por una piel de apariencia clara y pulcra. Los cosméticos utilizados sobre el rostro buscaban precisamente modificar y uniformar su apariencia. Entre ellos se encontraba el baekbun, un polvo elaborado a partir de ingredientes como arroz o mijo, que se utilizaba como maquillaje facial, mientras que el yeonji, elaborado tradicionalmente a partir de cártamo, aportaba color a las mejillas y los labios. Para las cejas también existían preparaciones específicas.

Una manera interesante de entender estos ideales es a través de conceptos como sambaek, asociado a tres elementos blancos: la piel, los dientes y el blanco de los ojos, y samhong, relacionado con tres elementos rojos, como los labios y las mejillas. Estas expresiones forman parte de la historia de los ideales estéticos coreanos y muestran que la armonía entre diferentes elementos del rostro ya era importante mucho antes de que existiera el concepto moderno de K-Beauty.

El cuidado personal como parte de la vida cotidiana

Hablar de la belleza de Joseon también implica hablar de los conocimientos que existían alrededor del cuidado personal. Uno de los documentos más interesantes para conocerlos es el Gyuhap Chongseo, una enciclopedia doméstica escrita en 1809 por Bingheogak Yi.

El texto reunía conocimientos dirigidos a las mujeres de la época sobre distintos aspectos de la vida cotidiana, incluyendo preparaciones relacionadas con el cuidado y la apariencia.

Esto resulta especialmente interesante cuando lo miramos desde la perspectiva actual. Hoy estamos acostumbrados a hablar de ingredientes, activos, fórmulas y rutinas de skincare, pero la idea de utilizar distintas preparaciones para cuidar y mejorar la apariencia del rostro no nació con la cosmética moderna.

En Joseon ya existían conocimientos sobre ingredientes, mezclas y preparaciones destinadas al cuidado personal, transmitidos a través de textos y prácticas caseras.

Por supuesto, no podemos hablar de una rutina de skincare en el sentido actual. Los productos, conocimientos y objetivos eran diferentes. Pero sí podemos reconocer una conexión histórica: la belleza coreana siempre ha tenido una relación cercana con el cuidado, los ingredientes y los rituales cotidianos.

El tocador era mucho más que un objeto

Uno de los aspectos más fascinantes de esta historia son los objetos utilizados para guardar y organizar todo lo relacionado con el arreglo personal. Y aquí aparece una idea que nos resulta especialmente familiar hoy: tener un espacio dedicado a la belleza.

El gyeongdae, un tipo de tocador con espejo utilizado durante Joseon, podía plegarse hasta adquirir la apariencia de una caja de madera. Algunos modelos incorporaban cajones destinados a guardar cosméticos, joyas y distintos objetos de uso personal, como polvos, rouge, aceites para el cabello, cepillos, peines y pinzas. Es decir, el objeto no solo servía para mirarse al espejo: también permitía mantener organizados los elementos necesarios para el ritual de belleza. (fuente)

Los museos coreanos conservan además cajas y muebles especialmente diseñados para guardar objetos personales. Entre ellos se encuentra una caja de peines de madera lacada con incrustaciones de nácar, perteneciente a la dinastía Joseon, que contaba con varios compartimentos y estaba destinada a guardar accesorios relacionados con el cabello y el arreglo personal.

Y también existían los tradicionales bandaji, muebles de almacenamiento utilizados en los hogares de Joseon para guardar objetos valiosos. Aunque no es correcto afirmar que estos muebles se utilizaban específicamente para guardar cosméticos, sí nos ayudan a entender la importancia que tenían los objetos de almacenamiento dentro de los espacios domésticos de la época.

En otras palabras, la belleza también tenía sus propios objetos, espacios y formas de organización. Y algunos de ellos podían parecerse mucho más a un pequeño cofre o tocador de lo que imaginaríamos al pensar en la Corea de hace varios siglos.

La belleza también tenía espacio para la expresión

Aunque la estética de Joseon estuvo fuertemente influenciada por los valores y normas sociales de su época, la belleza no fue estática. Con el paso de los siglos, las formas de vestir, maquillarse y peinarse fueron cambiando.

Las gisaeng son un ejemplo especialmente interesante. Estas mujeres, conocidas por su formación en artes como la música, la danza y la poesía, también tuvieron un papel importante en la evolución de la moda y el maquillaje durante el último período de Joseon. Investigaciones sobre su estética señalan que su vestimenta y maquillaje experimentaron cambios significativos y que su imagen se convirtió en una referencia dentro de la cultura visual de la época.

Esto nos muestra que la historia de la belleza coreana nunca fue completamente lineal. Los estilos cambiaron, aparecieron nuevas formas de expresión y determinados elementos comenzaron a circular entre distintos grupos sociales. La belleza, como ocurre hoy, también era una forma de experimentar y reinterpretar las tendencias de cada época.

De los ingredientes tradicionales al Hanbang

Y aquí aparece uno de los vínculos más interesantes con la K-Beauty actual. Durante Joseon, ingredientes naturales como el arroz, el ginseng, las hierbas y otras plantas formaban parte de los conocimientos tradicionales utilizados en diferentes preparaciones. Con el paso del tiempo, esta relación entre ingredientes tradicionales y cuidado personal se convirtió en uno de los elementos que hoy reconocemos dentro del concepto de Hanbang, la tradición de la medicina herbal coreana.

En la cosmética contemporánea, varias marcas han retomado esta herencia y la han reinterpretado utilizando formulaciones modernas. Un ejemplo muy claro es Beauty of Joseon, cuya identidad se inspira directamente en la tradición de Joseon y, específicamente, en los conocimientos recogidos en el Gyuhap Chongseo. La marca combina ingredientes tradicionalmente asociados al Hanbang, como el ginseng y el arroz, con ingredientes y tecnologías cosméticas contemporáneas. Beauty of Joseon

Y quizás ahí está una de las claves para entender por qué el K-Beauty resulta tan interesante. No se trata simplemente de mirar hacia el pasado, sino de tomar elementos de esa historia y transformarlos para el presente.

De Joseon a Seúl

Si algo nos demuestra la historia de la belleza durante Joseon es que muchas de las cosas que hoy nos parecen nuevas tienen raíces mucho más antiguas. El interés por el cuidado personal, la importancia de los ingredientes, los rituales frente al espejo, los productos organizados en pequeños recipientes y la búsqueda de una piel de apariencia saludable forman parte de una historia que lleva siglos evolucionando.

La diferencia es que hoy tenemos sérums en lugar de pequeños recipientes de polvo, fórmulas desarrolladas en laboratorios en lugar de preparaciones caseras y rutinas de skincare que caben completas en un habitación. Pero la fascinación por descubrir qué ingrediente funciona, cómo cuidar la piel y esos momentos de autocuidado siguen estando presente.

Quizás por eso mirar hacia Joseon es también una forma de entender la K-Beauty actual. Porque detrás de cada ingrediente, cada ritual y cada nueva tendencia existe una historia que continúa transformándose.

Y si durante siglos la belleza tuvo sus propios objetos para guardar sus secretos, quizás la historia de Joseon todavía tenga algo más que mostrarnos.

Algo que, tal vez, todavía está esperando ser abierto...

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